Friedrich Nietzsche

"El Hombre a solas consigo mismo sólo tiene una vía de escape: la del peregrino que siempre se aleja un poco más del desierto de la realidad." F. Nietzsche.

"El hombre es un abismo, da vértigo mirar en él." Wozzeck

martes, 11 de octubre de 2016

Mia ragazza

Mia ragazza, no es culpa de nadie que te hicieran dejar las muñecas tan rápido.

Esto lo discutimos hace unos años cuando pensábamos que la guerra era pasajera. Esta vida es un campo de batalla individual y como si no hubiesen suficientes enemigos, la tierra está minada y nuestros ojos vendados.

No hay señales de banderas blancas, no hay señales de treguas prontas a venir.

-  ¿Al menos te dio tiempo de guardar el alma bajo llave?

No dejes que te lleve la marea de lo mundano, nadá con todas tus fuerzas amor. Que esto es solo el purgatorio de las almas que no conocen El Cielo.

- Todavía me acuerdo verte de rodillas con versos en los labios, pidiendo al ojo de la tormenta un poco de calma, y la tuviste, ¿no fue así?
- El descanso acabó. 

No iba a durar para siempre, y ni siquiera empecéis a hablar de  justicia mientras el Medio Oriente sucumbe en llamas y bombas.

No perdas la sonrisa infinita, aunque cueste levantar la mirada al mundo, sigue siendo señal de esperanza con vida propia.

Deja de pedir más, ya el universo te saluda por las noches y te ha regalado más de una estrella. Es virtud y castigo no pertenecer a esta tierra que te vio nacer, disfrutá del préstamo que no es eterno.

Ayudate vos y deja de ese espíritu intacto, cariño, cada vez que queras escapar acordate que el frío de la soledad quema la piel, hace trizas los labios y te deja en perpetuo estado contemplativo.

No todos los ángeles saben que lo son, y mientras recorren su camino regalales paciencia y amor, que ya suficiente cruz cargan en la espalda.

Esta vida es todo menos estacionaria, no te quedes esperando trenes que se atrasan, no te asustes cuando empecéis a ver fantasmas de cuerpos enterrados bajo tierra.

- El Norte llama a su hija adoptiva, reclama lo que es suyo mientras Norfolk llora su ausencia, le dice al oído que el hogar es donde está el amor más puro. 

No vas sola corazón, esta parte que te escribe te acompaña siempre que la invoques, hermana ficticia, dejá de llorar que el gato se quiere asomar por la ventana. La pausa es valida, el abandono no.

Mia ragazza, en algún momento se te iban a cansar los pies de tanto correr, se te hizo maña y costumbre de los años tempranos, pero no siempre te podes salir con la tuya, no siempre tenes la ventaja de empezar de cero. Justo y necesario que te encadenaran aquí por un rato, hasta que aprendas no irte por elección y no por inclinación al miedo.


- Marie -


 
 

domingo, 18 de enero de 2015

Sección áurea.

No dura nada, es como si me estuviera despertando de nuevo en el año
2010,  cuando aún era una chiquilla  y me gustaban mis salvajes colochos,
 a veces los extraño a tal punto de usar gorras y remedios
loquísimos para que vuelvan a ser indomables.

Ese fue mi año menos favorito, no habían mantras que me ayudaran en lo más
mínimo a invocar un dios cercano.  Todo era distante y extraño, era mi momento de rebeldía.
Llegar después de las 9, hacer amigos "metaleros" y salirme del cole de monjas. A mis papás
parecía no molestarles, hasta que me vieron con un encendedor en la mano y una caja de cigarros en el bolso, ahí fue cuando me interrogaron,

- ¿Mija usted fuma mecha?

Claro, porque la pinta de arrabalera no me la quitaba nadie, no podía negarlo. Fue cuando decidí "salirme del closet", le confesé a mi papá que no podía estudiar Arquitectura, que lo mío eran las Ciencias Sociales.
Fue un shock, ¿quien iba a continuar con el negocio familiar?

-Todos los psicólogos están locos, no insista.

Quería (y soñaba) con darme un año sabático, irme a vivir sola seis meses a Puerto Viejo, ponerme un puestito de tiliches en la playa y vivir de eso, una idea totalmente descabellada, que para mi yo de 17 años tenía toda la lógica del mundo.

No dura nada...

Hoy finalmente me levanté en mi tienda de campaña a mas o menos  42 km al sur de la capital de la provincia, no con tiliches ni chunches para vender, sino con una maleta llena de libros de Le Corbusier y Niemeyer. No había logrado escapar del armario arquitectónico pero al menos vivía en uno de los mejores lugares de la tierra.

-Valeria León

Libertas

En mi juego de seducción me pareció verla como una victoria más,
como otra medalla del montón.
Borré su número para olvidarla, el esfuerzo fue en vano,
aún lo sabía de memoria.

Los últimos dígitos me recordaban el número de copas que había ganado mi equipo,
 las veces que la penetraba  cada vez que mi equipo quedaba campeón,
las veces cuando este perdía y que mi euforia y pasión le marcaban la piel.

Toda ella era etérea, mágica.
 Su mirada apagada, su largo cabello ocultaba temores y,
 detrás de esos mechones despeinados, ella luchaba, insistía en no dejarse conquistar.
Con el tiempo su seguridad me iba opacando, me dominaba.
Necesitaba poseerla, consumirme en ella, en su estrechez...
Pero al final comprendí que lo único que ella necesitaba era
verse y sentirse libre.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Abismos

Dios me condenó a sentir profundamente en la tierra, me hizo sentir cada abismo y cada falta con fulgor.

Me dio piel de seda e inocencia, me dio fe, me dio el poder de ensimismarme para poder hablar con Él .

Y yo, yo me robé la muralla China para proteger mi alma.

Los sentires después se convirtieron en costumbres, costumbres que a mis 21 años no quisiera tener.

Desde pequeña he admirado los abismos, quisiera dejarme ir y sentir esa caída libre por siempre, pero se sabe que entre más alto el salto, peor es el aterrizaje.

Nada es eterno, al menos no en este mundo y creo que estoy lejos de llegar a otro.

No  creo en la felicidad terrenal, no creo en tal cosa. Y ya no quiero sentir, al menos ya no quiero sentir tanto, ha sido una flecha tras otra, y no hay cuerpo que resista tal martirio.

Todos queremos encontrar una sola cosa, ver al otro lado del abismo y  darnos cuenta que no estamos solos. Pero los abismos engañan  y lo que nadie nos dice en esta tierra es que no hay nada del otro lado, vivimos de la esperanza, de los espejismos de vez en cuando.

Pensé que el mal vivía solo en la sangre de mis antepasados, pero se expandió alrededor del mundo, lo abrazó y hoy sigue siendo parte de la atmósfera en la que vivo.

Hay una clara incompatibilidad con los habitantes de esta tierra, y todos los días vemos máscaras que nos ayudan a finalizar el horario laboral. Estamos encerrados entre nuestra frente y la nuca, entre nuestros ojos, oídos y espalda.

Y nos mantiene viva la esperanza de que nuestros sentidos no nos traicionen, al final siempre lo hacen.

Afuera hay un mar lleno de trampas, de mentiras, de engaños.  Afuera bombardean sexo, comen deudas y respiran gases tóxicos por gusto. Afuera nadie es realidad, afuera cada quien tiene a su propio Dios.

Afuera hace frío , afuera hace soledad.

Y aquí estamos, resguardados por esta muralla , con miedo de esa masa de simulacros sentimentales.

Corremos a los bosques o a los libros de Nietzsche y Ayn Rand pensando que algún día, a lo mejor, podrán desaparecer las falsedades.  Adoptamos formas curiosas de desaparecer, de ignorar, de combatir en silencio.

O somos dueño de un gato.

Es aquí entonces donde nos quedamos esperando el próximo inevitable asalto al alma.

No somos mayoría,  a decir verdad no tenemos certeza si quiera, de una sola persona más.





Marie Montero

domingo, 26 de octubre de 2014

Los Extras

Un día como hoy solo anuncia el escenario colectivo que permanecerá así los próximos meses. Como si no fuera suficiente que el invierno invada la avenida 10 como si quisiera poseerla. Como si no bastara la soledad que abarca este mundicio que se hace llamar ciudad.

Pero me sigue robando la atención un viernes por la tarde y todo el álbum de The National. Puede que sea culpa del clima, pero no me atrevería a culpar a la inocencia del cielo.

Ni siquiera el objetivismo puro podría salvar esos cuerpos vacíos, carentes de identidad.

La vida no los atravesó, quedaron a la intemperie de la masa, los extras del filme.

Se convirtieron en animales esperando el siguiente impulso que los invadiera como una venda negra que los ciega.

Y aun así siguen caminando, como si no les importara, como si necesitaran un grito de auxilio. Un alto a la ignorancia.  No se detienen a observar la dimensión que los rodea y los consume la tv después de la 6 p.m.

Un modelo social ajeno los formó y se limitaron a aceptarlo, de por si todo fue culpa de Laura y ahora a Luis Gui no le va muy bien. Se quejaban de la burocracia del éxito. Creyeron en los ideales utópicos, esos discursos dignos de ser llamados arte de la manipulación.

Y es casi deprimente el hecho estar en función exponencial, teniendo el poder 2cm arriba de su visión, pero seria pedir demasiado para un simple mortal.

Se repite la misma historia, una civilización tras otra, cayeron en las misma trampa.

Una condena los persigue siempre.


David Uzochukwu Photography

jueves, 5 de diciembre de 2013

Ley del deseo: relato #3

Usted se ha vuelto indispensable en mi repertorio,
como esas canciones viejas y gastadas que puse en el mixtape.
Como su mirada constante y sus demonios internos.

Y no hace falta llorarlo,
o recordarlo, antes que todo se acabe,
bañaremos las pasiones en nuestros aceites.

Sin llantos ni remordimientos
sólo los temblores de siempre,
y las palabras inventadas.

La abundancia, los gemidos turbulentos;
Y no hace falta llorarlo,
por que ante todo, usted es mi compañero.

Valeria León.

martes, 5 de noviembre de 2013

Relato número dos: ardor.




Mientras caía la primera lágrima él derramaba cera de candela en sus pechos cautivos, inexplorados.
Era el colonizador de  sus caderas, tanteaba entre la maleza de sus genitales
como si pretendiera encontrar algo no revelado por otros.
La sombra de sus dedos, la intensidad de su pasión lo desconcentraban sexualmente.
Sus emociones se perdían en esa densa selva virgen , pero  él ya conocía el camino de memoria.

Valeria León

viernes, 11 de octubre de 2013

Amatoria: relato #1

Sentía como poco a poco me invadía la curiosidad, quería saber más sobre él,
sobre su cicatriz entre sus dos lunares ubicados en su mejilla derecha,
sobre sus largas pestañas y sus abrigos tejidos
que le otorgaban una imagen de calidez y autoconfianza.

Anhelaba comprender el misterio de sus vibraciones,
su serenidad a la hora de interpretar mi mirada
y como su risa resonaba como un mantra
por horas
en mi cabeza.

Ese era el misterio más grande, como sus dedos rozaban mi piel
como tratando de descifrar un mapa
que siempre lo llevaban al ombligo de la tierra
y que al encontrar su centro
todos sus tesoros reverdecían
manteniéndolo atado a mi entrecejo, siempre mirando al interior
con claridad y equilibrio.

Valeria León.

domingo, 7 de abril de 2013

Relato número uno, Vuelta por San Pedro y La Avenida.


Hoy me dije dos cosas muy seguido:

1. No vuelvo a mentirle a mi conciencia.
2.  No quiero vivir con mis yo equívocos.

Y así fue como apresurada y de mal genio emprendí mi efímero viaje a la capital, con toda la disposición del mundo, y lo que parecía correcto en ese momento, decidí encogerme, dejarme arrastrar por el viento. Llegué, hacía frío y el cuarto piso de ese edificio tenía mi nombre pintado en las ventanas. En el rellano las colillas de los cigarros me inducían nuevamente a profanar mi templo. De pronto, con entusiasmo exploraba lo prohibido, navegaba libre sobre calmas aguas y súbitamente me encontraba en su ombligo,  mi cueva y consejero. Estaba revestido de maleza y suelo fértil, sabía que ahí podía fácilmente conectarme con la madre tierra.

Convivir era lo que menos sé hacer, pero el anfitrión de mis pesares me recordaba constantemente que, para vivir hay que llegar a las zonas donde el cielo vale más que la tierra.
El destino, una prisión urbana donde todos caminan con prisa mirando solo adelante, sin suerte de capturar su izquierda magnifica, donde un civilizado aventurero opinaba sobre la magia de febrero; Y del dulce, y a la vez ensordecedor ruido de las madrugadas.
Para mí era un eterno retorno, era como la materia desfibrándose, lento pero perfecto, como si nada fuera imposible, como si todo fuera grato.

Valeria León.

lunes, 11 de marzo de 2013

Southampton Row

Te dejé en la equina de la calle 15, un 9 de mayo. Te dejé por primera vez, jamás hubiera podido dar vuelta atrás. Te dejé y cuando volví no quedaba rastro alguno de la esencia inicial que alguna vez nos unió.

Me perdí, como si fuera un capricho inesperado, impertinente, la venganza del arrebato de la propiedad privada. Me perdí, crecí, fui fuego, fui océano y vos estabas en otro lado, fuiste otredad, fuiste distancia.

La guerra sigue en pie, el ojo de la tormenta pasó y se asomó en medio de la tragedia. Ahora solo queda la imagen congelada, un campo de batalla que ya no soporta un enfrentamiento más.

Que no se te acaben las palabras, que la biblia no se te caiga de las manos cuando la tengas en frente. Que la venganza de los demonios del pasado no te carcoma el alma, ojalá y aprendas algún día a volar.

Que no te ancle más la tierra, viví aquí conmigo, en el cielo.

No te desangres con una herida sin sentido. Que cada paso suene como un estruendo, y luego que el silencio total te envuelva, que te levantes fuerte, viva. Hace tiempo nos dijimos adiós, pero no fue para siempre.

Así como si nada, seguimos caminando tan lejos y tan cerca, nos perdimos en la niebla. Nos cegó el blanco, ya no quedan portales sin santos, ni gritos de pesadillas a la madrugada. No tenemos las mañanas, ni el té de la tarde. 

Tenemos una voz inconfundible que no conoce distancias.


Marie Montero M.

jueves, 7 de marzo de 2013

EN 456 Phoenix 2.

Grité, grité alto y fuerte, mi voz hizo eco en la nada, vibraciones queriendo ser palabras y volvió el silencio. Hay veces que olvido que solo vine por un rato, no hay eternidades en mi destino, hay veces que olvido que pronto hay que partir. Entre pasó y pasó siempre planeo la próxima vía de escape, el próximo tren.

Empaqué un buen libro, quería llevar a Zafón, al final me llevé el librito de Vargas Llosa. La cámara en la maleta y el sueter en los regazos. En las estación no hay alma que se ampare del cielo, el tiempo no ayuda y el tiquete se quiere resbalar de las manos.

En medio del instante real y el sueño despierto, mis pies no quieren permanecer inmóviles al borde de la espera pero si corro, eventualmente, el cansancio me vencerá, arruinará la trenza en el cabello y no quedará rastro de maquillaje o delicadez.

Aquel gigante se acerca, rápido y temeroso, omnipotente y casi como brusco o grosero, anuncia su llegada, el aspecto fantasmal no se lo borra nadie. El equipaje va a un lado, no quería abrir el álbum de fotos, la nostalgia comete errores sin sentido ni fundamento.

Este es un corazón de león, que tiene un diccionario de sentimentalismos guardado con secreto para aquel metafísico, que viene como aurora boreal en el norte: tan inalcanzable el universo, pero de vez en cuando las luces tocan la tierra.

Mientras me absorbe el tiempo, me quedo absorta en la velocidad y el ruido abrumador de los rieles, después del primer minuto es inofensivo al oído humano. Me hiere en el pecho el sentimiento, quedo indefensa, desnuda a tu intemperie.

Atrapada siempre entre la niebla, grité: ¡libre! y nadie escuchó, grité: ¡fuego! y después fue incontrolable. El frío derrite la ventana con cariño, la condensación baja gota a gota y los ojos desenfocan el calvario que se enmarca detrás del primer plano. Me roba la piel y el alma. Se lleva consigo cualquier señal vespertina de vida y hasta  el último gramo de esperanza.

Cualquier otra arma de fuego hubiera bastado, pero el perdigón penetró algo más que la carne y brotó algo más que sangre, se fragmentó a quemarropa.

El rojo del asiento marea y el dorado clásico decorativo me hace recordar el oro que no existe en tu fortuna. El silencio es inmortal, infinito, y si cierro los ojos por un rato tal vez se termine la tragedia o se acorte el camino.
Soñaba despierta, soñaba como dos almas colisionaron y se quedaron ahí, tan solo por un momento pudieron morir en el instante. No hicieron falta palabras, se cayeron los demonios, sobraron los discursos  y se sonrieron, como si supieran que habían nacido alguna vez para encontrarse... y no me despierten hasta que termine el viaje.



Marie Montero



miércoles, 6 de febrero de 2013

Sin palacios en ruinas

De nuevo, en medio del desierto.  

En medio de la nada, por primera vez sin palabras. 

Completa.

A menos de un segundo de distancia y estamos tan lejos.




Ojala y esta esta realidad no nos asesine, que no se te borre la sonrisa. Si vas a vivirme, víveme bien, porque solo lo harás una vez. Somos un ocaso, estamos por un momento y luego nos vamos. No hay nada más que decir, no hay segunda parte de la historia. Siempre lleva punto final, sin opciones de edición.

Se nos gastaron las ideas, se cayeron los discursos, fuimos escandalosamente humanos. Sabía que el filantropía me enterraría cien metros bajo tierra. Ese amor por el hombre no lleva más que al fracaso del ser y una caída más, la misma piedra.

No quiero palacios en ruinas, y solo queda el miedo de no ser escogida. 

Se acerca marzo y por tercera vez, no quiero sangrar en Octubre. Somos de invierno, de otoño, del frío infinito. Yo no quiero ser prisma del mes, de temporada. Quiero quedarme en el oeste del recuerdo.

 La noche solo es noche, cuando el cielo se desploma y nos encontramos.

Desconfiada, casi ambivalente. Levántame la mirada, quiero vivir, vivir, vivirte; en el giro de la luz por la tarde. Que mundo se vuelva sordomudo, que solo se escuche el Ruiseñor de la ventana y dos mundos en calma. La ciudad será testigo de estas dos almas.

Marie Montero M 


lunes, 28 de enero de 2013

Clausura.

Quieren deformar el paisaje de mis tierras,
me venden al yugo.
Soy territorio del demonio, un lejano y sombrío recuerdo de mis antepasados.
La somnolencia de mis raíces me perturba, me engaña cruelmente.
La traición ya fue consumada, soy un capullo vacío.
Si fuera pájaro volaría lejos en clandestinidad, le pediría al viento su amparo,
un soplo vital, que alivie penurias y despierte consciencias.

Valeria León.


miércoles, 21 de noviembre de 2012

Barco de Papel

Estaba gris, estaba oscuro, intocable y en la arena de lo posible. Él se devolvió a la costa, inseguro; le temía al mar y es que estaba frío, estaba oscuro. Eran las 3:00 de la mañana y no conseguía adentrarse en aquella inmensidad. Se sentó, nunca pronunció palabra alguna y hasta un poco ensimismado buscaba a la razón, para que le diera sus objetividades servidas en bandeja de plata, se quería evitar el esfuerzo. Seguía planteando en sí los conceptos del fracaso, planeaba su futura imaginaria retirada. No quería dejar su palacio terrenal, su castillo de arena, aunque se derrumbará enseguida lo reconstruía, era costumbre y rutina suya. Aunque parecía, desde lejos, que conquistaría el destino que se le impusiese, su reflejo invertido El agua se convertía en el invierno del mundo y la luna, inteligente, no se asomaba... abogó por el no querer presenciar tal acto humano.

Él tan solo miraba el barquito de papel, dentro estaba ella. Tenía la luz, tenía el calor, estaba a la orilla de lo imposible. Siempre le gustó el mar, el sarborcito a sal, nació para el devenir entre las letras y la fé. Ella seguía creyendo en la subjetividad de la situación, vivía de la esperanza, del cielo. Su inocencia la delataba en la verdad.
Nunca necesitó instrumentos propios de la navegación, su brújula era efímera y nunca había utilizado astrolabios para medir la altura del sol. Ese sol que era tan alcanzable como posible; se sentaba junto a él, lo acompañaba a las 5 de la tarde, por el té antes de irse a la cama. Adoradora de novelas, filosofía y un poco de ficción, a pesar de que prefería mil veces el amanecer desde un folio lejano.

Estaban solos los dos, a la derivaba no se veían testigos ni titiriteros,  no habían maestros de ceremonias, ni dueños de circos cobrando a la entrada. El aire era puro y liviano, quiso ser cómplice fugaz y logró un movimiento en falso que sería tan solo el principio del fin. Brillaron los dos, colisionaron en un perfecto halo de luz la madrugada del Nueve, con réplicas que alcanzaron para cubrir el mes.
Un movimiento en falso fue el simulacro tan cruel, sin anuncio previo para evitarse el  ardor. Lo dicho le ganó a lo escrito, la dialéctica venció a pesar que carecer de lógica y perdón. No valieron las palabras, ni el papel, ni Puntarenas al atardecer. De nada sirvieron los caracteres combinados, los textos confesores no conmovieron a la cobardía invencible, esa que escondía la verdad detrás de la demagogia y la mentira.

Eran las 3:01 de la mañana y el barco estaba tan anclado como condenado. Se hundió en la sequía del valor, de la piedad. Sus metáforas escaparon, hicieron metamorfosis de extinción. Inesperada la caída y sin salvavidas, el girasol le dio la espalda al Sol, enero se adelantó y el cielo la traicionó, la dejó caer vencida.
Desde la costa solo se veía el hundimiento fatal, él construyó de nuevo su castillo de arena y ella nadó en el invierno del mundo hacia la costa de al frente y entre sentimientos prestados, sonrisas fingidas y sensaciones que no alcanzan supremacía, decidió no volver a construir un barquito de papel.

Maricruz Montero M



sábado, 17 de noviembre de 2012

Humana demasiado humana.

Nunca he creído en la salvación innecesaria de algún tipo con esencia de inmortal, que camine con un manual debajo de la manga acerca de como cambiar al mundo. Tan solo he creído siempre en la inmortalidad del cielo y en la supremacía de su inmensidad. Invítame a una tarde allá arriba, donde no se oiga más que dos latidos sincronizados al ritmo de un reloj que se detuvo en el segundo erróneo.

No queda más que la nada, ahora vuelvo a creer en la soledad, en la contradicción, en la absorción, creo en mis libros y en mi felino amigo. Te he mencionado el hecho de que sigo siendo una niña envuelta en aires de mujer que todavía le quedan grandes, te he dicho cuantas veces he muerto en inseguridades al amanecer. Te he contado cuantas madrugadas se han apoderado de mi atención buscando tan solo la próxima vía de escape cuando la dimensión en la que estoy colapse.

En en el fondo tan solo se escucha el piano de la canción de Julia Stone y el negro se empieza a tornar azul, el frío se apodera de a situación, y algún dueño del cielo vendrá a avisar que el sol pronto arribará. Lentamente del celeste al blanco, el movimiento recupera su lugar y me deja a mi absorta en su poder.

Me declaro humana demasiado humana, no pido más amos de la demagogia. Tan solo te pido un movimiento en falso que no me haga dudar por un segundo. Olvídate de cualquier otro cliché, es solo que a veces el Reino Unido está tan lejano como imposible y aquí en esta tierra de meridianos me quedas vos y la nada. Ojala y no te niegues el derecho a sentir culpa y arrepentimiento, ojala y puedas dormirte a las diez.

Intocable la inocencia, tan solo si la ven tus ojos, irreverentes los recuerdos invasores a media noche, irremediable el vacío usurpador. Nos quedamos sin palabras, eran innecesarias. Se me agotaron los adjetivos volátiles, las metáforas expiraron, me dejaste sin tinta.

Al menos no te robaste la esencia del alma pero la oscuridad de tu espíritu fue el que alumbró la debilidad que se escondía detrás de la piel que habito. No manches más el blanco de la pared, no me regales más soledad, ya tengo con la ha venido de visita y ahora es inquilina de un cuerpo. Un cuerpo tan ligado a su alma que cuando se ha visto lastimado siente a flor de piel cualquier rasguño externo. Se debe mirar, mas no tocar. Se deja engañar fácilmente, su sentido de la escucha la hace perder la razón. ¿Y si prefiero viajar al sur? Mejor sería dar una retirada limpia de cualquier asesinato a la escasa razón objetiva que se mantiene en pie.

Los sentidos engañan y entonces esta es la parte de la historia donde te conviertes espejismo de mi memoria, donde habita el olvido y los escritos pasados no son más que siervos esperando un sacrificio. Entre tanto cosmos y solo se ve el mundo interrumpido por las vibraciones que algún día quisieron ser palabras.
 Maricruz Montero M.

viernes, 16 de noviembre de 2012

El Fin

No hay mayor decepción que inspire mayor pena y la muerte que la de oír un palabras suaves que crean una onda expansiva vestida de estruendo que conlleva al llanto.

Expuesta a la luz, desnuda e indefensa, así me encontraras en el momento y cualquier rastro de orgullo e impertinencia saldrá por la otra puerta. Traicionera la vida y el tiempo y tal vez hasta la ilusión que condena a un alma que siempre pecó de egoísmo y que hoy quiere dar el todo por el todo.

Tal vez el corazón de león se vio afectado por la capa de porcelana que tiene al frente. Delicada la mano al escribir, aunque dentro solo siente el desgarro de la piel contra la piel sin anestesia local . El existencialismo que me ha acompañado siempre lo predijo. Nietzsche se enojó y Schopenhauer dijo que fue la falta de dominio de la dialéctica.

El sacrificio no es grande, tiene dimensiones infinitas y es y será incalculable. Tan solo espero que El Cielo este atento a lo que hace y no sean acciones invalidas sobre las cuales surjan arrepentimientos irremediables. A pesar de ser la arquitecta de las mejores vías de escape, el tiempo no me dio para prevenir una y las mandé al otro lado del mundo. Ni Norwich ni ninguna parte del globo tienen la respuesta o solución a la tragedia que tan solo es porque así quiere ser. Al menos dejé el temor de enfrentar a lo reivindicable.

El silencio siempre fue opresor de las verdades y esta vez no se va a atrever a interponerse en el camino, tan arrepentida como exasperada, admito que esperaba del otro lado un poco más de valentía para enfrentar la situación, por luchar por lo que realmente se quiere al igual que confieso mi propia deslealtad al dejarme influenciar por quienes me habían creado antes un sentir de repulsión. Poner al interogatorio no deseado en marcha para darse cuenta de la traición. Y poniéndolo en la balanza, el poder no lo vale, al menos para mi. Nada es nunca lo que pudo haber sido y por eso se inventó el perdón.

Aunque digas que la decisión es irrevocable, puedo decir que después de este presagio no volveré a callar ni adquirir nada por demagogia. Cuidaré a las raíces que he creado por cuenta propia y no volveré a trasladarlas ni a darles la forma que más convenga. Esta es tan solo es un alma que espera que este no sea el fin... después de todo se vive de la esperanza.
Maricruz Montero M.


domingo, 28 de octubre de 2012

Del devenir.

El vacío decidió hacer de vecino, se sentó a mi izquierda queriéndose robar un poco la atención. El mundo al parecer se detuvo aquí, en octubre, como si tuviéramos asuntos pendientes a medio cocinar.  Perdóname el silencio que se escapa, perdóname los discursos de aire que de vez en cuando se escriben para que no queden en el limbo de su existencia.
El daño pesa en los párpados, pero va más allá del cuerpo, invade el alma como un cáncer sin pausa ni control. Avanza rápido y suele hacer metástasis hasta cambiar de piel.

El silencio será porque eres amo de la dialéctica y retas, sin sentido, a la razón; amenazando la fe y certeza del motivo. Fui declarada soñadora, vivo de la esperanza, de oraciones, del cielo, del universo.
Podría dedicarme a juzgarte, pero no comprendo ni comprenderé nunca las excusas inválidas que se valen del miedo y la cobardía. "No es porque digas la verdad, es porque nunca me has mentido."

La ausencia de un alma quiso arrastrar  la mía. La marea y ese sentir oceánico de inmensidad tan solo observaron como una corriente acababa con todo a su paso. La orilla está lejos y yo ya cerré los ojos. La soledad siempre me acoge, nunca huye, sabe que eventualmente regresaré. El frío ahora invade algo más que la piel, octubre vino queriendo querer y del verbo conmigo y el invierno le cerró la puerta al fuego que apenas alzaba un poco de calor. No diría jamás que era inevitable, pero al menos se pudo prever.

No dejaste testamento ni escritura, solo quedó el eco de las palabras, que se sintieron como disparos a quemarropa y sin piedad, me miraste como si me hubiera convertido en la otredad que tanto habíamos criticado.

Nuca pedí eternidades, pero la esperanza siempre se va en la última línea. La sonrisa con una pizca de ternura fue señal de que no escuché mientras te marchabas. La inocencia sigue siendo parte de la esencia que me envuelve, es algo que no se pierde. No te olvides nunca del cielo, ni de la niña que quiso robarte los ojos y la ilusión, no te olvides la confianza que algún día nos unió.

Hay sentires que convergen con tal efervescencia que pueden envenenar en el momento, pero luego viene la calma y no queda más que el sinsabor del naufragio. Los sentimentalismos dejarán de tener dueño y se volverán a perder en el camino, son volátiles aunque con memoria propia y una historia que no  olvidan. Como es costumbre, la contradicción entra en juego y el devenir se convirtió en discípulo del tiempo.   Vuelven a quedar solo cinco sentidos, que se desgastan en busca del sexto que está perdido.

El equipaje va ligero, es casi nulo y me quedaré un rato más en esta sala de espera que tantas veces me ha ofrecido un reloj, con una sobriedad repugnante y una ventana que no anuncia más que el adiós.

Maricruz  Montero

jueves, 30 de agosto de 2012

"Para siempre"

Antes de empezar tal vez debamos definir una frase: "para siempre". Tal vez termine donde nosotros queramos que termine, pero es un oximoron cada vez que este predicado se mezcla con un sujeto o por lo menos para un significado terrenal. Las dimensiones del tiempo y el espacio y tal vez hasta la genética hagan imposible que esta frase tenga valor alguno.
Tan  solo sé que un abrí mis ojos y ellos se habían ido para siempre, lo sentí por la mirada en sus ojos que no podían ocultar las lágrimas que se derramaban por doquier, con caminos torcidos y diferentes hasta que se escurrían por sus mejillas. Lo supe en el momento que en el que el pequeño que había visto crecer alzó su mirada para verme derrotada por su partida.

Después de un pestañeo me encontraba en la misma casa donde habíamos visto pasar tantos años, estaba vacía aunque no mucho había cambiado. Me encontré en la misma habitación  viviendo con un extraño que quería dejar de serlo. Al menos me dejaste las fotografías, sin embargo, admito que por momentos me olvido de tu existencia, de tu aroma, de la suavidad de tu piel; hay momentos en los que olvido la forma de tu cara, el sonido de tu voz, el de tu llanto.

Me has abandonado y en la deriva, en medio de todo y de la nada, sin dejar testamento ni escritura. Extraño la suavidad de tu piel contra la mía y la mirada que leía cada grito, cada palabra que no tenía la necesidad de pronunciarse. Anunciabas las lágrimas de verano y eras el ojo de cada tormenta que invadía el tan aclamado invierno de la verdad. Pero una vez más, los minutos siguen siendo encadenados al reloj de arena y el universo sigue sin tomar cartas en el asunto. A mil kilometros de aquí, en algún lugar de la vieja Europa, pero sigues siendo cielo mio.

Es por eso que el significado de esta frase es tan importante, a mi corta edad he tenido ya muchos para siempres que han terminado dando una vuelta de 180 grados a la realidad y es por eso que en vez de abandonar la costumbre la convertí en hábito y ahora predispongo mediante un presagio gris el final de lo que ni siquiera ha empezado y tengo que admitir que he aprendido a construir las mejores vías de escape.

Me enseñaste al menos a evolucionar antes de que fuera muy tarde, me dejaste el egoísmo y la soledad de compañeros porque sabías que no podría saber vivir sin ellos. Te apoderaste de mi alma y la convertiste en un proyecto experimental. Me dejaste sin posibilidades de elección porque sabías que elegiría el camino incorrecto.

En cualquier otra ocasión te hubiera respondido que no deberías juzgarme, pero en acertaste bien. Aunque es totalmente válido decir que nunca es lo que pudo haber sido. Desde entonces el interrogatorio interno ha estado saturado de preguntas sin resolver, poco a poco la incertidumbre se quedará atrás; a lo mejor  la respuesta es no preguntar y tan solo dejar ser.


Inevitable.

Puede que a veces hayan incoherencias o vacíos que todavía no han recibido daño alguno por parte de la tinta y el plumón. Pero al menos deberían quedarse en su estado puro, sin influencia de ningún foráneo que venga a investigar asuntos sin objetivos claros, que sea tan solo por el hecho de ser prohibida la entrada.

El cielo se alejo, para convertirse en un ente intangible que me cela a cada amanecer. Haciendo memoria de todo lo que pudo haber sido. Es al único al que le pido sea mi salvador, pero es tan solo por cuestiones de inmensidad y poder. Aunque cada presagio ha decidido huir de la presencia de lo humano, reclamando la atención que solía tener hace ya unos años.

La predestinación que nos condena nos ha hecho callar y asesinó la libertad de expresión que nos mantenía con vida, ha envenenado el alma con adjetivos prefabricados, con modelos construidos para vendernos al por mayor. Dejamos de sentir los verdaderos sentires, ensuciamos el sustantivo que sujetaba la dignidad de la palabra, faltando a la opción de la libre elección. En el mundo que nos ofrecía aquel sinfín de caminos que no tienen como fín a Roma es ahora un solo camino hacia un agujero negro sin escapatoria.

La controversia sigue presente en cada paso que se da y se enfrenta a las consecuencias de las omisiones que ha decidido ejecutar. Pero es que las expectativas arruinaron la sorpresa que me darías al final de este viaje. Me voy de nuevo con las manos vacías y un exceso de sentimentalismos a los que les ha llegado su fecha de expiración.Pero ahora tan solo busco a la soledad que me invadía y a la que aceptaré como compañera subjetiva, además de la razón que decidió volver a mi.

Tal vez sea la falta de brillo que hay en tus ojos que no anuncian más que un funeral en pleno día otoñal. No te disculpes con la nada, que obtendrás más que odios sordos a excusas inválidas de argumentación y elocuencia, es tan solo un mecanismo de defensa después de escuchar las prometas que fuiste incapaz de cumplir. Vete lejos de aquí, no ves que tengo que atender a aquellas esperanzas caídas en el campo de batalla, que fueron asesinadas con cada acción u omisión tuya.

Me niego a vivir en negación y supongo que el último presagio gris fue el de presumir tu final desde antes que se pronunciara el comienzo, pero es tan solo cuestión de tiempo para borrarte de cualquier memoria emocional. 

Pero dime y que te puedo decir si al final siempre quedo pendiendo al hilo que te sujeta a mi alma, es inevitable evitar la contradicción que me condena. Pero fue iluso pensar que podrías dar respuesta alguna. Aunque te vayas volverá la poesía al amanecer y las noches serán de Zafón. Se irán los deseos mundanos vacíos que pueden confundirse entre la niebla.

Pero es la esperanza la que todavía me ata tu muelle, viniste tan solo a ofrecer lo que nunca ibas a entrgarme, a provocar sentirmientos que algún día se ahogarían en el misterio de su fracaso. La respuesta está escrita en tu manos, pero no es mi culpa si no quieres leer y refugiarte en lo ya conocido.


Yo por mientras me voy con mi gato.



Maricruz Montero M


jueves, 21 de junio de 2012

Paralelo Meridiano


Perdón vida mía, perdóname la soledad abismal que se asoma por la ventana, perdóname el dolor que se cae por la borda sin piedad, perdóname las palabras es que a veces el silencio se ve acorralado por la impulsividad.

Diría, sin la necesidad de darte muchas explicaciones, que es cuestión de una antigua pelea interna entre los demonios que aprisionan a un alma en peligro de extinción pero creo que ya es hora de dejar atrás cualquier excusa que imposibilite ver el amanecer.
 

Disculpa, es simplemente el exceso de sentimentalismos que siguen sin tener dueño y el cielo ha decidido consumirse en su propia tormenta existencial. Son tan volátiles que pueden causar una explosión un tanto adversa en cuestión de segundos; aunque si existen situaciones, acciones u omisiones que puedan detonarlas casi siempre es la frialdad, que recorre el alma, las que las hacen activar.

Los antecedentes de esta historia no tienen final, esta tan solo es la punta del iceberg. Y es que cada vez se ve más lejano el horizonte, es un aislamiento fatal que puede llegar a asesinar cualquier esperanza mundana o trascendental. Pero todo es acerca del tiempo, mientras el mundo puede seguir rotando en su propia órbita, por mientras iré en busca del próximo objetivo que me enamore con su esencia superficial y después de cierto tiempo seguiré las vías del antiguo ferrocarril.


"El hombre a solas consigo mismo solo tiene una vía de escape la del peregrino que siempre se aleja un poco más del desierto de la realidad", el vivir entre Nietzche y Marcel tal vez ha marcado mi propio camino que no tiene más destino que la ahorca.

Pero es esa parte de la existencia humana que se compone de posibilidades que nos hacen caer en la tentación y esa falsa atmósfera de la libre elección y es que somos libertad, jamás podremos renunciar a libre elección y elegimos vivir así.


Mientras tanto sabemos que la estrategia juega con engaños y farsas que van más allá de lo imaginable y se necesita una mente criminal para poder cumplir lo que nos hemos propuesto; aún así nada tiene el encanto que provoca el vender una imagen de ángel mártir ante los hombres.


Las cadenas podrán tener varios kilómetros, con baño de oro y diamantes incrustados, pero las cadenas siguen siendo tan reales como su apresamiento y los limites que llegan a imponerse con ellas sin cautela. Pero es que la contradicción habita en mi y se cree dueña de la piel, de querer ser y no ser, de vivir en constante evasión y fuga o confiar y asentarse, echar raíces...

Pero es ese "desierto de la realidad" el cual limita las mirada visionaria hacia un futuro insertado en el sistema secular. Este espíritu volátil declara su contrariedad con la esperanza de que esa mirada sea capturada por un visionario que quebrante cualquier estigma hereditario y poder vivir en ensueño que ha atrapado a la otra mitad de la humanidad.

"El humano teme a lo desconocido", sin embargo, creo que hay más temor a lo conocido, al fracaso cercano, a la repetición de patrones, pero la esperanza queda en los kilómetros de diferencias entre lo que representa la otredad que tiene vínculos tan solo sanguíneos.


Pero después de todas las confesiones que querían salir de la cajita de estampillas, tan solo me puedo refugiar en mi almohada y en los audífonos suena alguna canción de Aznar. Como de costumbre ensimismada, sin nada más que decir ni que narrar y el gato se ha ido ya.

Y con la mirada que se dirige a la ventana y la luna a medio descubrir, no queda más que darse cuenta que nunca fui víctima de la filantropía y la contradicción seguirá siendo la única compañía.


Maricruz Montero